Todos queremos que nuestra casa se vea de revista; elegir los muebles perfectos, los colores y detalles que impresionen a nuestros invitados y nos regalen la sensación de un hogar que hable de nosotros… pero hay cosas que simplemente no sabemos (porque no somos decoradores de interiores) y nos dejamos llevar por lo que conocemos; la casa de nuestra familia y pues… a lo mejor ellos tampoco sean el mejor punto de referencia. Aquí te dejamos 5 errores comunes que todos cometemos a la hora de decorar.

 

1.- Las paredes se sienten muertas.

Los colores oscuros en las paredes, se ven increíbles y se están usando muchísimo. La típica frase de “se va a ver más chico el espacio” realmente depende de la distribución del color y cómo lo uses.

Cómo lograrlo: El secreto es la luz; una buena iluminación le dará a los colores oscuros la profundidad que necesitan. Trata de usar iluminación cenital (de arriba a abajo) y en contrapicada (de abajo a arriba) para dar el efecto de altura. Recuerda también que un cuarto oscuro con demasiados muebles, parece ‘cueva de acumulador’. Elige bien lo que quieres y dona lo demás.

“Mientras más oscura es la noche, más brillante es la estrella” –Dostoievsky

La valiente decisión de usar un color oscuro te dará la excusa perfecta para elegir colores brillantes y llamativos para contrastar.

 

Pero si el color oscuro definitivamente no es lo tuyo, atrévete (te te) a ir monocromático:

El secreto para que funcione es irle añadiendo capas de textura y color. Elige una base neutra para las paredes y los muebles, y añade personalidad con los accesorios.

 

 

2.- Tus  repisas parecen puestos de baratijas.

Las pequeñas cosas que vas adquiriendo, son las que definen tu casa y la diferencian entre todas las ot

ras casas que compraron la misma repisa. Esos detalles son los que te dicen “quién vive aquí”. Pero en cuestión de unos  meses ya tenemos nuestras repisas abarrotadas de distintas baratijas que, si bien a nosotros nos dicen mucho, dicen tanto que no terminan mandando un mensaje claro.  Es momento de darle honor a las piezas que honor merecen.

Cómo lograrlo: Vacía todas tus repisas y ve colocando las piezas en “Sí” o “No”. No tienes que tirar tus piezas, a lo mejor solo necesitas ir rotando para que tengan la atención que merecen. Una vez que encontraste esas piezas que son a la vez hermosas y significativas, es hora de hacerlas brillar; los colores oscuros de fondo harán que las piezas claras resalten. Solo recuerda evitar texturas; el ruido puede terminar por ocultar tus accesorios.

 

 En lugar de formar los libros todos rectos como soldaditos, trata de apilarlos en grupos y repartirlos por la sala.

 

3.- Tu sala es hermosa, pero no es cálida para tus invitados.

Siempre queremos impresionar a nuestros invitados con nuestro gran gusto y sentido del diseño, pero a veces pecamos de ‘snobs’ y terminamos con una sala que se ve increíble, pero en la que nadie quiere pasar el rato.

Cómo lograrlo:

El problema puede ser simplemente la forma en la que están distribuidos los muebles. Los sillones y sillas deberían estar distribuidos de tal forma que fomente la conversación. Cuando organices tu sala, trata de imaginar a tus invitados platicando entre ellos. Acerca las sillas hacia los sofás, en lugar de embarrarlos contra la pared (nadie va a querer sentarse ahí).

Trata de elegir piezas que inviten a la conversación, algún detalle gracioso puede hacer que tus invitados se sientan cómodos.

4.- No sabes dónde colgar los cuadros.

A la hora de ubicar las piezas de arte que te gustan recuerda que, en la sala, tus invitados van a estar sentados. Mientras que en lo pasillos, la gente va a estar de pie… trata de pensar en esto a la hora de colocar los cuadros.  El punto focal tiene que estar a una altura que permita ser admirado desde el lugar en el que fue pensado para colocarse.

Cómo lograrlo: Siéntate en tu sala, y decide desde ahí dónde debería ir el cuadro para que lo admires sin tener que hacer mayor esfuerzo. Nada es peor que un cuadro demasiado alto en una sala. Y en los lugares en los que normalmente la gente está de pie, puedes colocarlos a una mayor altura, pero que siempre sea natural la forma de verlo.

 

5.- Almohaditis aguda

Un acumulador de cojines nunca sabe cuándo parar. Pero admitir que tienes un problema es el primer paso para solucionarlo… Es muy fácil.

Cómo lograrlo: Si tienes que poner los cojines en el piso para poder sentarte o acostarte, han perdido su función principal (es una almohada a fin de cuentas) limita tu uso de estos a 2 cojines por sofá, uno de cada lado, uno (o ninguno) en el sillón individual y 3 en la cama.